Revisión esencial antes de comprar un coche de ocasión – trámites, inspección y pruebas
Checklist de papeles, inspección visual y mecánica, prueba en marcha, comprobación de historial y trámites de transferencia.
Adquirir un coche de ocasión exige una revisión ordenada que abarque la documentación administrativa, la inspección visual y mecánica básica, la prueba en marcha y la verificación del historial del vehículo. Una comprobación rigurosa reduce riesgos financieros y de seguridad y facilita los trámites de transferencia.
Documentación y trámites administrativos
Antes de firmar, debe comprobarse que el vehículo tiene la documentación obligatoria en vigor. Es imprescindible solicitar el permiso de circulación y la ficha técnica/ITV para verificar titularidad, número de bastidor y última inspección.
También conviene pedir el libro de mantenimiento y facturas de reparaciones relevantes. Estas pruebas escritas permiten cotejar el kilometraje y las intervenciones realizadas.
Al formalizar la compra, se recomienda redactar un contrato de compraventa por duplicado con los datos del vendedor y comprador, la descripción del vehículo, el precio y las condiciones pactadas. Para el pago, es aconsejable usar un medio trazable, como transferencia bancaria, y dejar constancia en el contrato.
- Verificar que el número de bastidor coincide en documentación y vehículo.
- Confirmar la vigencia de la ITV y posibles anotaciones.
- Solicitar libro de mantenimiento y facturas.
- Redactar contrato de compraventa y conservar copia.
Inspección visual y comprobaciones mecánicas básicas
La revisión visual permite detectar señales de siniestros, reparaciones mal ejecutadas o desgaste anómalo. Se deben inspeccionar carrocería, pintura, ajuste de puertas y capó, y buscar corrosión en pasos de rueda y bajos.
En el vano motor conviene comprobar nivel de aceite, estado del líquido refrigerante y posibles fugas. Un aceite muy oscuro o residuos de emulsión en el tapón del aceite pueden indicar problemas.
Ruedas y frenos ofrecen mucha información: neumáticos con desgaste irregular, pastillas muy gastadas o discos con ranuras profundas requieren intervención. Revisar amortiguadores por rebotes excesivos y comprobar estado de correas accesibles.
Elementos eléctricos como luces, elevalunas y aire acondicionado deben probarse antes de comprar. Fallos eléctricos recurrentes suelen implicar reparaciones costosas.
- Carrocería: desajustes, diferencias de pintura y corrosión.
- Motor: niveles, fugas y ruidos anómalos a simple vista.
- Transmisión: comprobación visual del estado de la caja de cambios y pedal de embrague.
- Frenos y suspensión: desgaste y respuesta al tacto.
- Equipamiento eléctrico: correcto funcionamiento de todos los mandos.
Prueba en marcha: qué comprobar
La prueba de conducción debe realizarse en tramo urbano y en carretera abierta. Durante la marcha se valoran respuesta del motor, prestaciones en aceleración, estabilidad, ruidos, vibraciones y confort de cambio de marchas.
En frenada se verifica el recorrido del pedal, ausencia de vibraciones y que el coche no desvíe la trayectoria. En ciudad conviene probar maniobras, arranques en cuestas y el funcionamiento del embrague en vehículos con caja manual.
Se debe prestar atención a ruidos extraños en el motor o la transmisión, a tirones, a cambios que no entran con suavidad y a fugas que aparezcan tras la prueba. También es importante comprobar que los testigos del cuadro no muestran avisos encendidos.
- Comprobar respuesta del motor y caja de cambios en distintas revoluciones.
- Evaluar frenos en diferentes condiciones de velocidad.
- Detectar vibraciones, ruidos y holguras en dirección y suspensión.
- Revisar testigos y temperaturas en el cuadro de instrumentos.
Historial, comprobaciones adicionales y garantías
Solicitar un informe oficial sobre el vehículo permite confirmar cargas, embargos o anotaciones registrales y comparar el historial de kilometraje con las entradas en ITV y facturas. Ese informe puede obtenerse a través de la Dirección General de Tráfico o servicios reconocidos.
Comparar los kilómetros declarados con los reflejados en inspecciones y mantenimientos ayuda a detectar posibles manipulaciones del cuentakilómetros. También es útil consultar el historial de siniestros o reparaciones mayores.
Si el vendedor es un profesional, deben quedar por escrito las condiciones de garantía o certificación de revisiones previas. En caso de compra a particular, definir responsabilidades por escrito reduce futuros conflictos. Para el cambio de titularidad, la gestión puede realizarse en la jefatura de tráfico o mediante gestoría, y suele requerir el pago del impuesto de transmisiones y la presentación de la documentación original del vehículo y del contrato.
Por último, conviene acordar por escrito plazos para la entrega del vehículo y documentación pendiente, y conservar todos los justificantes de pago y del cambio de titularidad que acrediten la operación.
